A JUAN
Te conocí en tu lugar de trabajo,
presumiendo de estamento,
vas vestido de blanco, sin ser médico,
llevando con galanura tu cargo,
del que hacen tanto desprecio.
Tu amabilidad e idiosincrasia,
te hacen un ser especial,
apretando la carita de un paciente,
que llorando sin consuelo,
se queja de algún mal.
A veces, tu cuerpo, denota cansancio,
pero acudes rápido al escuchar,
el llanto desconsolado de un niño,
que llama a su mamá.
No sé qué le dices,
ni que le susurras al oído,
pero su llanto se convierte en risas,
y recibes de él un besito.
Tu amabilidad para algunos,
es pura pedantería,
te observan, te critican,,
otros en cambio te buscan,
para que le alegres el día.
Todos hablan de ti, pero pocos te conocen,
aunque yo presuma de ti, porque tu mujer soy,
y quiero decirte a ti,,
que aunque tu cuerpo denote cansancio,
sigas susurrando palabras de aliento,
porque eso, eso sí que es,
el mejor de los tratamientos
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